Miércoles, 4 de noviembre de 2009
Pacificadores
Léase Santiago 3.13-18
Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.
-– Mateo 5.9 (RVR)
RECUERDO cuando por primera vez comprendí que Jesús y Santiago no hablaron de bendiciones para quienes mantienen la paz sino para los pacificadores. Hay una diferencia. Algunos buscan mantener la paz negando el conflicto: evitando confrontar los asuntos que debían preocuparles o permaneciendo en silencio cuando se necesita que hablemos. Otros son pacificadores al ser reconciliadores, al contribuir a la unidad entre personas y grupos, al ayudar a las personas a apreciar el punto de vista de las demás y amarles a pesar de las diferencias.
A veces he tratado de mantener la paz al retirarme y hasta al evitar las personas con las cuales podría discrepar. Esto se podría llamar mantener la paz, pero no es el amor en acción al que Jesús y Santiago se refirieron como pacificador. Hacer la paz es llevar a cabo un acto de amor que obra por la reconciliación y por el bien de cada persona. Jesús bendijo a los pacificadores al llamarles hijos de Dios.
Vivimos nuestra identidad como hijos de Dios cuando nos convertimos en verdaderos pacificadores, cuando asumimos la naturaleza amorosa, perdonadora y reconciliadora de Cristo.
Sr. John M.Drescher (Pennsylvania, EUA)
Oración:
Oh Dios, haznos a tu imagen para que no sólo mantengamos la paz, sino que trabajemos por hacerla. Amén.
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PENSAMIENTO PARA EL DÍA
Seguimos a Cristo cuando reconciliamos y hacemos la paz.
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OREMOS:
Por quienes trabajan por la paz.