Lunes, 2 de noviembre de 2009
Bendecida con la belleza
Léase el Salmo 104.1-24
Del Señor es el mundo entero, con todo lo que en él hay, con todo lo que en él vive.
-– Salmo 24.1 (VPEE)
VIVO en la hermosa Ciudad de El Cabo en Suráfrica. De regreso a casa, después de llevar a los niños a la escuela, a menudo visito un jardín botánico situado en las pendientes de la montaña llamada La Mesa. Dedico media hora a caminar, en comunión con Dios, antes de comenzar las tareas del día.
A medida que camino, disfruto del aire fresco, del sol en mi rostro y del ritmo de mi cuerpo según me muevo. Estoy inmersa en un festival de los sentidos: el resplandor del sol en el agua, el aroma de las plantas y el canto de las aves. Elevándose contra el azul brillante del cielo está la montaña La Mesa, con su mantel blanco de nubes.
Camino casi todos los días. Si está lloviendo, disfruto la lluvia, sabiendo que en nuestro clima seco, el agua es vida. Siempre retorno a casa renovada. Mi espíritu se eleva, mi esperanza revive y mi corazón se regocija con la belleza del mundo que Dios nos ha dado. Estoy agradecida por las personas que laboran para cuidar este lugar hermoso y por la forma en que Dios alimenta mi espíritu a través de éste. Estoy agradecida por esto y por todas las formas en que Dios me habla.
Sa. Sally Argent (Ciudad de El Cabo, Suráfrica)
Oración:
Oh Dios, gracias por el regalo de la creación. Ayúdanos a honrar tu regalo al preservar su belleza. Amén.
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PENSAMIENTO PARA EL DÍA
El apreciar la creación que Dios nos ha dado es un acto de adoración.
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OREMOS:
Para que quienes tienen poder protejan la creación.