18 de agosto de 2011

Buenos días, luna.

Léase Juan 20.26-29

Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron.

    Juan 20.29 (RVR)

AL caminar por mi jardín esta mañana, me sorprendió ver la luna en lo alto del cielo, brillando a plena luz del día.

Se me ocurrió que ver la luna durante el día es igual a estar conscientes de la presencia de Dios. Así como a menudo no vemos la luna durante el día, de igual forma no siempre reconocemos a Dios caminando junto a nosotros/as. En algunas de esas ocasiones en que, como Tomís, se nos hace difícil creer en algo o en alguien que no podemos ver, parece que Dios nos envía un mensaje. Quizís este viene en forma de ayuda de un extraño, o de un amigo recordíndonos con una carta o llamada telefónica. O quizás es simplemente un «silbo apacible» (1 de Reyes 19.12) hablándonos, alentÁndonos y consolándonos.

Nuestra fe se renueva, estamos seguros de que Dios está con nosotros, no importa qué, no importa cuándo. Animados por los momentos cuando nos las arreglamos para testificar y experimentar la presencia de Dios, estamos mejor capacitados para mantener nuestra fe durante los tiempos difíciles. Y nuestra fe constante en el Señor invisible puede servir como un poderoso testimonio para otras personas.

Sr. Tom Seymour (Maine, EUA)

Oración: Amado Dios, muéstranos tu presencia a traves de quienes nos rodean y de tu Palabra. Amén.

 


Pensamiento para el Día

Evidencia de nuestro Dios invisible puede verse en los eventos diarios.

 



Oremos:

Por los astrónomos y astronautas.

 

 

  


© 1996-2011 The Upper Room®. All rights reserved. Do not reproduce without permission. Upper Room® and design logos are trademarks owned by The Upper Room, Nashville, TN. Read The Upper Room's Privacy Policy and Terms of Service.
 
General Board of Discipleship