Sábado, 7 de noviembre de 2009
Guarde las semillas
Léase 2ª a Timoteo 3.14-4.5
Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras...
-– 2ª a Timoteo 3.1415 (RVR)
DEBIDO a la condición de salud de mi mamá, mis hermanos y yo fuimos responsables de limpiar su huerto de vegetales después de la cosecha. A medida que removíamos las plantas, nos indicó: «¡Guarden las semillas!». Como una agricultora ávida, conocía la esperanza única en cada semillita.
En la primavera, después de que ella falleció, descubrimos las semillas. Las sembramos en el jardín tal como nos enseñó. Trabajamos juntos con gozo, colocando cada semilla en el terreno; y eventualmente compartimos una cosecha abundante.
Al concluir otra época de cosechas, comprendí un significado más profundo en las palabras de mi madre. Estamos llamados a guardar las semillas de nuestra fe y sembrar las buenas nuevas del amor de Dios. Nuestra responsabilidad es llevar la palabra de Dios al mundo de modo que otras personas puedan ser salvadas. Quizás no sembremos nuevamente el jardín la próxima primavera, pero cada cual continuará sembrando semillitas de fe. Al cuidar el jardín de mamá, hallé mi propio jardín. Cada día es un buen día para sembrar semillas.
Sra. Kathy Powell (Carolina del Norte, EUA)
Oración:
Gracias, Dios, por la fe de quienes son ejemplo de tu amor. Fortalécenos para seguir sembrando la fe. Amén.
|
PENSAMIENTO PARA EL DÍA
¿Cómo estoy sembrando las semillas de mi fe?
|
OREMOS:
Por los hortelanos/as.